Conóceme

Nací en la ciudad de México el 27 de enero de 1942. Estudié en la Escuela Nacional de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde me gradué como arquitecto en 1966.

Después de ejercer la arquitectura cinco años, en México y España, y una cátedra en la Facultad de Arquitectura (UNAM); en el año 1971 tuve el gran regalo de escuchar una conferencia del yogui: Swami Guru Devanand Maharaj. Con él me inicié en la meditación Mantra Yoga. La experiencia trascendental lograda en la meditación profunda fue la respuesta a una larga búsqueda espiritual. Tuvo tan grande impacto en mi vida, que decidí renunciar a mi profesión, a la cátedra universitaria y a mi vida social y familiar para recibir la iniciación como Swami (monje renunciante de la Orden Ascética de Shankara) con el nombre de Swami Vijnanananda y dedicarme por completo al trabajo y el servicio espiritual.

De 1971 a 1976, en mi condición de monje, viajé por México y Centro América, dando conferencias, enseñando meditación y formando grupos y centros de desarrollo espiritual. En 1976 siguiendo la luz que marca el camino en la ruta hacia Dios, dejé la vida de renunciante. Retomé mi gran pasión por la arquitectura y la vida me regaló dos hijos. Cambié las sandalias por zapatos, pero conservé para siempre la sólida disciplina espiritual que aprendí con mi maestro.

En 1995 la Gracia me llevó al Ashram de Swami Chidvilasananda (Gurumayi) en las montañas de Catskill, Nueva York. En el mas hermoso escenario de otoño, con los Maples pintando el paisaje de rojo, amarillo y naranja, recibí la iniciación en el Bhakti Yoga, con la apertura del amor divino por medio del Shaktipat del Guru.
En 1997 inicié la exploración y estudio de los sueños y el soñar, como perfecto fractal y modelo de estudio para la comprensión del extraordinario sueño de la vida, y comencé los primeros talleres de interpretación de sueños.

En 2004 el viento de Dios me llevó al pueblo mágico de Tepoztlán, Morelos, donde puede empezar y terminar una colección de 33 poemas, inscritos en dibujos gráficos realizados a mano y firmados con el nombre de Vijnan (raíz sánscrita que significa sabiduría espiritual) y que forman parte del libro: El almanauta, Un viaje interior.

Las caminatas por las montañas de Tepoztlán dieron origen a “Reflexiones caminando”.
Y en Tepoztlán sigo caminando por los senderos de Dios.

Carlos Noriega Félix